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Into the Wild

Slow traveller and bookworm

Desayunando en Notting Hill

Sábado 10 de Septiembre de 2016

Un poco desanimada y muy cansada deambulaba sin rumbo por Portobello Road, los tenderos preparaban los puestos y empezaba a llover, el aroma del pan recién hecho me devolvió a la vida.

Bollito de pan con nueces artesanal y un café delicioso en la panadería Fabrique de notting Hill en Portobello Road, Londres.
Bollito de pan con nueces artesanal y un café delicioso en la panadería Fabrique de notting Hill en Portobello Road, Londres.

Kings Place Festival – Kansas Smitty’s

Viernes 09 de Septiembre de 2016

Cerrando un viernes con la apertura del Kings Place Festival, tres días de arte en todas sus expresiones. Ayer renacimos en la época dorada del jazz de la mano de Kansas Smitty’s Band, yo todavía estoy bailando.

 

 

 

Gardens, backyards and alleyways (Orkney)

Photo by: Laura Torres González - Into the Wild Travel
Front garden. August 2016. Stromness, Orkney.

 

Photo by: Laura Torres González - Into the Wild Travel
Alleyway to the sea. August 2016. Stromness, Orkney.

 

Photo by: Laura Torres González - Into the Wild Travel
Asymmetric alleyway. August 2016. Stromness, Orkney.

 

Photo by: Laura Torres González - Into the Wild Travel
Blue backyard. August 2016. Stromness, Orkney.

 

Photo by: Laura Torres González - Into the Wild Travel
Front garden. August 2016. Kirkwall, Orkney.

 

Photo by: Laura Torres González - Into the Wild Travel
Invaded alleyway. August 2016. Kirkwall, Orkney.

Leakey’s Bookshop. El Paraíso en las Highlands escocesas.

Es el paraíso del lector romántico, en sentido literal y literario, decenas de altísimas estanterías de madera, con sus baldas combadas por el peso de libros encajados casi a presión; hasta arriba de volúmenes de todas las edades, viejos y casi nuevos, usados o sin tocar, todos con su historia y encanto, todos algo polvorientos y con ese olor divino a papel recién liberado de su encierro. Recovecos, rincones y escondrijos, para acurrucarse, sin ser molestado y escudriñar atlas, cuentos, cómics, novelas, biografías, guías de viajes, mapas, fotografías, grabados, revistas, anuarios, todo. Un refugio, casi biblioteca, que por la libertad e intimidad que ofrece siempre anima a comprar algo.

Hasta hace un poco menos de un año, en la segunda planta, se podía encontrar un pequeño café, en el que se servían bebidas calientes, comida y dulces. Un buen día, ya no estaba allí, quién sabe si algún día volverán a deleitarnos con aquellos fantásticos scones  y té recién hecho.

En invierno uno no puede evitar quedar hipnotizado por las llamas mientras espera para pagar a los siempre amables y sonrientes libreros que regentan este santuario. Anotan las ventas en un cuaderno de cuartilla y siguen escribiendo a mano y a lápiz, en la esquina superior derecha de la guarda, el precio de cada volumen. Todo es tan sencillo es este laberinto de libros apilados…

Leakey’s nació en 1979 y desde entonces ha ido creciendo, tanto en oferta como en popularidad, llegando a ser la librería de segunda mano más grande de Escocia, referente en la compra venta de libros usados tanto en su sede física como on-line a través de su tienda virtual en  AbeBooks.com (la web británica que equivale a nuestro IberLibro.com). También aloja recitales, debates, lecturas y conciertos.

Desde que abrió sus puertas al público hace 36 años con el nombre “The Inverness Second Hand Book Shop” ha cambiado de localización dos veces hasta llegar a su actual establecimiento en la popular Church Street con el nombre “Leakey’s Bookshop”, una evolución que nos habla de como ha crecido tanto en tamaño como en popularidad. El primer local en el encantador Grants Close, en el centro de la ciudad, era tan solo una habitación en la segunda planta de un edificio estrecho y escondido; el segundo, en el mismo callejón, ya contaba con varias habitaciones y en planta de calle. A principios de los 90 ya estaba abarrotado, necesitaban un nuevo espacio, uno que fuera mucho más grande, mucho más y con carácter, uno que casara con la fuerte personalidad de la ya entonces consolidada Leakye’s.

Leakey's Bookshop en sus comienzos.
Letrero de la librería en su primer local en Grants Close. Imagen tomada de la página oficial en Facebook de Leakey’s Bookshop: https://www.facebook.com/LeakeysBookshop/timeline

Y vaya si lo encontraron. La antigua Gaelic Church (1793), llamada así porque los servicios de la Church of Scotland (Iglesia de Escocia) se ofrecían en gaélico, forma parte del patrimonio histórico de Inverness y se aprecia claramente que al adaptarlo se esforzaron por respetar la estructura interna, la esencia y la espiritualidad del lugar.

En su página de Facebook pueden verse las fotografías del proceso de adaptación del espacio: cómo instalaron la gran estufa, la construcción de las estanterías y el cómo ha ido evolucionando este espacio mágico desde que se abrió al público.

Interior de la iglesia antes de convertirse en la librería Leakey's
Interior de la antigua iglesia en 1993, cuando la librería adquirió el edificio. Imagen tomada de la página oficial en Facebook de Leakey’s Bookshop: https://www.facebook.com/LeakeysBookshop/timeline

 

La belleza del edificio y el encanto de los miles de libros “viejos” fascina a todo turista que entra, pero los adictos a Leakey’s somos los que durante largos meses nos vemos atrapados en interiores a causa del casi cruel clima de las Highlands y nos refugiamos en su universo, con millones de hojas impresas esperando a llevarte tan lejos o tan dentro como necesites.

 

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Una casa de bolsillo. Viajar con tienda ultraligera.

Viajar con todo lo que necesitas para sobrevivir ya no es de valientes, ahora cualquiera puede empaquetar techo, cocina y baño y no acarrear más de 10 kilos. La ciencia se ha puesto del lado del viajero y ha creado materiales increíblemente resistentes y ligeros que unidos a un diseño inteligente han dado lugar al nuevo backpacking, tan emocionante como antaño pero mucho menos sacrificado a nivel físico.

Otro punto a favor del “nuevo estilo mochilero” es que no necesitas gastar una fortuna, pues la mayor parte del equipo es bastante asequible, y como en mi caso, puede conseguirse de segunda mano a muy buen precio y en muy buenas condiciones. Además, siendo un poco imaginativo y echándole un poco de ingenio se pueden emular estos nuevos equipos fabricando una versión casera, menos glamurosa y perfecta, pero en muchos casos igualmente útil (algún día hablaré de esto con un poco más de detalle).

En 2014 decidí embarcarme en un viaje por Asia, para recorrer Japón y Corea del Sur en solitario con mi mochila. En este viaje aprendí mucho de los errores que cometí en mi elección de equipaje, sin embargo, también aprendí mucho de las buenas decisiones. El GRAN acierto sin duda fue la tienda de campaña, que no sólo me sirvió para pasar la noche en parajes extraordinarios y me dio una gran libertad, sino que además me libró de la preocupación que supone viajar por Japón y Corea del Sur en plena temporada de lluvias (en serio, la llaman así por algo).

La tienda de una plaza (de la ya extinta marca Artiach, modelo Breather) se la compré a un chaval a través de una página de venta de artículos de segunda mano, sólo la había utilizado un par de veces y tras comprobar en persona que efectivamente estaba casi nueva decidí quedármela. En el mercado de primera mano tenía un precio que rondaba los 130-140€, yo se la compré por 70€. En un principio me pareció una inversión grande, ya que a punto de emprender un viaje largo una mira cada céntimo del presupuesto que gasta, pero dado el estado de conservación y las características técnicas me pareció una inversión sabia.

Pesa 1200 gramos clavados, con sus tres arcos de aluminio ultraligero, sus piquetas, vientos y el vivac de nailon anti-rasgado. Soporta 5000 mm de columna de agua en el techo y 10000 mm en el suelo, para entendernos, que aguanta un buen chaparrón. Además sus costuras termoselladas  garantizan que no habrá filtraciones de aire o agua. Mide 2 metros 40 centímetros de largo, 80 cm de ancho máximo y 55 cm de alto en la parte de la cabecera, sobra decir que mis 160 cm se sentían más que cómodos. Si a alguien le preocupa el confinamiento o el sentimiento de claustrofobia, siempre puede abrir la “capucha” y dejar puesta la mosquitera, y si no llueve y la temperatura es suave permite dormir resguardado, viendo las estrellas y con una sensación de espacio abierto muy agradable.

Se monta y se desmonta fácilmente en pocos minutos, muy útil si se echa la noche o la lluvia encima y hay que acampar de improviso.

Durante mi viaje, casi un 70% de los días llovió y no poco, así que tuve oportunidad de probar la calidad de la tienda, y debo decir que para un clima templado y lluvioso esta pequeña maravilla es perfecta. Me mantuvo seca y cómoda en noches lluviosas y me resguardó del viento helado en la ascensión al Monte Fuji (3376 m), donde las faldas desnudas del volcán no dan muchas opciones de refugio.

Hablo de esta en concreto, porque es la que he utilizado, pero hay mil modelos, dependiendo de las necesidades del viaje y presupuesto y como ya mencioné antes, incluso puede fabricarse una uno mismo. Se pueden encontrar muchos tutoriales en Youtube en el que gente con mucha imaginación explican paso a paso como construir una tienda ultraligera casera.

Tras muchos días de viaje, muchas horas caminando con la mochila a cuestas, muchas tardes y noches encerrada en la tienda a causa de las lluvias torrenciales y otras aventuras relacionadas con la falta de alojamiento, aprendí que muchas de las cosas que llevaba en la mochila hubieran sido prescindibles, pero sin duda volveré a llevar mi pequeña y confortable tienda al siguiente viaje.

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Y aquí el vídeo de la recogida de la tienda:

CONCURSO #DESTINOSUDAMERICA TU VOTO POR MI GRATITUD ETERNA

#DestinoSudamérica es un concurso, lanzado por las compañías aéreas LAN y TAM, para promocionar el turismo en Sudamérica patrocinando a seis viajeros que durante tres meses viajarán por tres países del continente documentando la experiencia y escribiendo un blog. Cada candidato opta por una de las tres categorías que se ofrecen (Aventurera, Cultura y Libre) y explica brevemente en su perfil sus motivaciones y qué planea hacer con el premio.

Os adelanto que mi perfil es un desastre… me enteré muy tarde de la existencia del concurso y confieso que la emoción y la ansiedad por presentarme me jugaron una mala pasada… envié la solicitud sin haber subido todas las fotos que quería y habiendo dejado a medias las descripciones. Un desastre.

Me gustaría desarrollar un proyecto de expedición centrado en la búsqueda y comprensión de las culturas que viven en simbiosis con la naturaleza más extrema, en lugares inaccesibles y remotos; documentar su relación con el entorno, entender sus culturas, sus sociedades y su habilidad para adaptarse y adaptar el medio, serían los objetivos de mi viaje, que aúna la aventura y el deporte con el interés por las raíces etnológicas de Perú, Chile y Bolivia.

Además quiero aprovechar la oportunidad para contar que existe otra manera de viajar, una más empática, más profunda, con menos equipaje y más respeto.

Puedes dejar tu voto siguiendo este enlace. Gracias!

EL VIAJE

En 1998 mi madre me llevó a pasar los últimos días del año a Tenerife, fueron unas vacaciones memorables: mi primer viaje en avión, volcanes, paisajes lunares, loros, Navidad en manga corta… y mi primera excursión organizada; mi primera excursión organizada… en la que el guía nos dirigió durante horas como un rebaño bien adiestrado, bajando y subiendo de aquel bus y posando para fotos y vídeos promocionales. Aquella privación total de contacto real con lo que nos rodeaba nos hizo sentir a ambas que todo el estrés y el cansancio habían sido en vano. Esa sensación de vacío generó en adelante una necesidad de disfrutar con calma y verdadero interés de los lugares que visitábamos. Sin saberlo, me empecé a convertir en una “slow traveller”.

El “movimiento slow (lento)”, que nació en Italia a finales de los años ochenta como respuesta a la apertura de restaurantes de comida rápida, pretendía volver a las raíces de la alimentación mediterránea, donde la calidad de los productos y el tiempo que se emplea en cocinarlos e ingerirlos creaban un hábito mucho más saludable que se empezaba a perder debido a la introducción de un ritmo de vida importado desde EEUU, nacía así el movimiento “slow food” (comida lenta). Estos pioneros pretendían volver a los alimentos de temporada, de producción local, las recetas tradicionales y respetando al máximo el medio ambiente de las nuevas tendencias de explotación agraria de manera masiva. Con el tiempo, este movimiento se extendió a muchos ámbitos: educación, trabajo, salud, diseño…y claro, viajes.

Acercarse e implicarse con el lugar que se visita, entender el viaje no sólo como un conjunto de lugares que visitar sino como un lugar en el que una cultura se desarrolla, tomarse su tiempo para comprender y disfrutar, eso configura básicamente un “viaje slow”.

Las personas y lo que viví con ellas, los días que pasé perdida en la belleza de lo salvaje, lo que aprendí de todo ello y las inquietudes que generaron, eso es para mí el viaje.

Desayuno con nuevos amigos, viajeros y gente local, en el camping del lago Onuma (Hokkaido, Japón).
Desayuno con nuevos amigos, viajeros y gente local, en el camping del lago Onuma (Hokkaido, Japón).

EN LO SALVAJE

Seamos honestos, no elegí empezar a viajar sola, sencillamente no encontraba a nadie que quisiera viajar a mi manera; suena mal, pero es la verdad.

Durante años quise coger la mochila y sin preocuparme por el tiempo sumergirme en un lugar hasta que se agotara. Cansada de esperar a que la oportunidad se presentara, hice un paréntesis en mi vida y me marché a Asia, sola y sin reloj (pero con una mochila demasiado grande).

He aprendido y documentado cosas cotidianas e insignificantes, pero en el corazón de un viajero se graban como increíbles e indispensables.

No fue mi primer viaje, pero sí mi primera aventura.

Una de mis últimas fotos del viaje, porque a veces es mejor empezar por el final.
Una de mis últimas fotos del viaje, porque a veces es mejor empezar por el final.

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